miércoles, 13 de julio de 2011

Nota en El Rancagüino 13/07/10

Fernando Verdugo, vicepresidente regional del Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y Consejero Regional, cuenta que los integrantes de la colectividad se reúnen una vez al mes en distintas comunas de la Región de O’Higgins en un consejo y esta vez hubo un mandato especial de parte de las bases para plantear la posición ante las movilizaciones que han ocurrido en este último tiempo.
Así, Verdugo asegura que ante la Movilización Nacional Ciudadana por la Educación, que se realizará el jueves 14 de julio, el Partido se adherirá absolutamente a las demandas planteadas por los estudiantes y docentes. “No es que nos hagamos cargo de lo que dice la gente, sino que entendemos que hay una cierta inmovilidad de parte del Gobierno para poder dar respuesta a las demandas de la gente y eso es lo que más nos preocupa”, asegura.

-¿Entonces siente que el Gobierno no ha sabido manejar bien las movilizaciones?

Sí, lo que queda demostrado en unas actitudes bastante soberbias, el Ministro Joaquín Lavín hace un par de días atrás le advirtió al movimiento estudiantil que está hablando por la buena, como si hubiese una posibilidad de hablar por la mala, con eso está cerrando y problematizando cada vez más la relación con los estudiantes. Nos preocupa el nivel de enfrentamiento del Gobierno ante los movimientos sociales, en vez de acogerlos y poder entender qué es lo que ocurre. Hay un nivel de rabia que se está expresando y un aburrimiento de la gente común y corriente, por ejemplo, hemos visto con preocupación que llegan dirigentes agrícolas a decir que con la heladas se quemó la producción de paltas y no hay respuesta, nos cuesta poder entender cuál es la lógica detrás de eso.

-¿Piensa que el tema de los contratistas de División El Teniente no ha tenido una debida respuesta del Gobierno central?

Efectivamente no ha logrado romper la barrera del Casino y me parece que ese es un error, porque lo que le ocurre a Codelco en una de sus secciones es un problema que repercute a nivel nacional, les afecta a todos. Entonces, seguir guardando este problema debajo de la alfombra es otra estrategia errada que los radicales pensamos puede llevar a estallidos sociales de un tenor muy distinto, siendo que son problemas que se podrían resolver por la buena.

-Vemos que el tema de la educación estalló ahora, pero también hay una responsabilidad de parte de los gobiernos de la Concertación

Nosotros nos hacemos cargo absolutamente de eso, ya que fuimos parte de la Concertación, fue durante el Ministerio de Jorge Arrate (en el Gobierno de Patricio Aylwin) cuando la educación tuvo otro retroceso enorme con el tema del co-pago, sabemos perfectamente que lo del Crédito con Aval del Estado es una cuestión insuficiente, pero también hay que acordarse quiénes votaban contra los proyectos y quiénes obligaban a torcer un poco lo que era el mandato de la gente cuidando los intereses particulares. Como radicales nos hacemos cargo, pero con una salvedad, nosotros al interior de la Concertación siempre planteamos algo, que el Senador José Antonio Gómez reforzó cuando fue candidato de la presidencia, que si había que poner miles de millones de pesos para la educación había que hacerlo y otros candidatos dijeron que eso era una irresponsabilidad. Así, hoy vemos lo que está sucediendo, algo que hemos diagnosticado y planteado conforme a nuestro ideario de “gobernar es educar”.

-¿Cómo se plantea entonces el PRSD dentro de este escenario?

Hoy definitivamente el PRSD ha tenido una voz clara de apoyo irrestricto a la demanda de los estudiantes, de los padres y apoderados, también valoramos enormemente el esfuerzo que ha hecho Mario Waissbluth de Educación 2020 que plantea que esta discusión queda corta cuando se circunscribe sólo al tema universitario y se deja de lado la educación general básica y a los más pequeños, quienes deberían ser el foco de atención. Además, el Partido a nivel nacional y regional propone que no se puede seguir adelante sin que Chile tenga un trazado claro y estratégico respecto a la educación, hay que situarla como un eje prioritario de estrategia de desarrollo nacional y eso significa darle un sentido épico y no el mercantilista que hoy tiene.

-¿Cuáles son los objetivos o metas que tiene el PRSD en la región?

Estamos en un trabajo bastante fuerte de reorganización del Partido y revisando la estructura y, por otro lado, seguimos una línea que hemos tenido en la región de estar muy pendientes de los temas planteados en las movilizaciones. Creemos que el Partido da cuenta de una forma distinta de enfrentar la política porque nosotros no nos definimos sólo como políticos, sino que cada uno de nosotros es padre y trabajador, por ahí parte nuestra inquietud.

lunes, 13 de junio de 2011

El desprestigio de la


Cada cierto tiempo se apoderan de los titulares algunas frases hechas que luego de tanto repetirlas se convierten en mantras, cosas que se repiten hasta el hartazgo por moda o por interés.
Ese es el caso del intimidador “ambiente enrarecido” de la política chilena. Un eufemismo que encierra en sí una serie de fenómenos que han concurrido para lo que se puede verificar aquí y allá: que la política sigue desprestigiada y que los grupos de expresión se hacen más frecuentes e inorgánicos, sin que las coaliciones, y menos los partidos, puedan representarlos.
La virtud que tiene la política, y de ello nos recuerdan las lecturas de los clásicos griegos y los ilustrados, es entregar a la sociedad la posibilidad de expresar orgánicamente y en libertad las legítimas diferencias e intereses de los distintos grupos que la componen. Ya Gwyn nos recuerda que “la libertad es el bien capital de la sociedad civil”, pero hoy enfrentamos la necesidad de preguntarnos hacia dónde va esa legítima libertad sin conducción política pues, atendiendo la tesis de Philip Pettit respecto de dicha libertad, esta “no es algo cuya promoción por otros medios –que no sea la política- pueda dejarse en manos de los individuos.”
A contrapelo, en los últimos cincuenta años de nuestra historia, se vino dibujando un discurso antipolítico que tuvo su máximum en la expresión, tan propia del gobierno militar, de esa jerarquía arquetípica en que se convirtió la frase: “señores políticos”.

Existe una conocida tesis de izquierda que comentábamos días atrás entre políticos, de que una parte de la derecha más dura –junto a sus medios de comunicación de masas- hizo una fuerte apuesta por desprestigiar la clase política, con miras a desarticular a los grupos de demanda con sus partidos representantes o quienes aspiraban a serlo. El resultado sería la desmovilización de las masas y un individualismo que marcara la búsqueda de soluciones personales, “rascándose cada uno con sus propias uñas”. El fin de la Historia, la promiscuidad política que no permite observar los lindes entre izquierda y derecha, el fin del debate ideológico por considerarlo un ejercicio decimonónico, la emergencia de una política postmoderna ligth, todo eso y más iba para allá.

Pero el resultado como nos recuerda Hayek, ha sido absolutamente distinto al que se quiso. No sólo se desprestigió una parte de la política, su clase, sino que fue toda ella la dañada. Eso lleva a que en lo sucesivo tendremos que el escenario de lo público estará sometido al arbitrio de individuos desconfiados de la expresión de ideas orgánicas en un espacio determinado para ello, desconfiados de la Política con letras grandes, muy a pesar de todos los que creemos en la República.